lunes, 20 de septiembre de 2010

POR MÍ QUE NO QUEDE

Las jornadas que la Fundación Progreso y Democracia ha celebrado el pasado fin de semana en Gijón bajo el título “Las administraciones públicas. Viejos problemas y nuevos retos”, se han desarrollado con un intenso e interesante programa que ha trazado un diagnóstico exhaustivo de los problemas que sufren nuestras administraciones y avanzado soluciones a los mismos. Ha sido un programa denso, decía, pero no aburrido. Hemos disfrutado de brillantes ponentes que han hecho interesantes, a ratos divertidas, hasta las cuestiones más áridas.

No es mi intención resumir estos tres días de ponencias y debates, que me han ocupado muchas páginas de notas. Los que estén interesados pueden encontrar información amplia en el enlace http://jornadasgijon2010.wordpress.com/ pero sí quiero reflejar mi reflexión final sobre la acción que sigue, o debería seguir, al diagnóstico. De regreso a Madrid, venía dando vueltas a mis notas y, sobre todo, a la postura escéptica que algunos expresan sobre lo inevitable de muchas lacras. Me refiero a opiniones del estilo: “no se puede tocar el personal eventual(cargos de confianza)porque los partidos mayoritarios no lo van a tolerar”, o “es irreversible la situación de nuestro modelo territorial porque afecta a tales intereses o inercias” o el escepticismo total de “la realidad es la que es”. Este derrotismo parece partir de la premisa de que la voluntad de los otros cuenta más que la propia o de que la fuerza de lo establecido es superior a la de cualquier voluntad de cambiarlo. Entonces, me pregunto, ¿cómo se han producido los cambios sociales y políticos?, ¿no hemos mejorado nada desde el paleolítico? Si mi voluntad está ahí, será por algo. Estará determinada, claro, pero ha llegado a formarse en mí, es mía y no tengo por qué ignorarla dando vía libre o prioridad a las voluntades de otros. A ella me debo. No puedo postergar mi opinión y quedarme impasible porque es de mi acción de la que soy responsable y de la que me puedo, en consecuencia, pedir cuentas.

En éstas estaba, elaborando razones para la acción, cuando me acordé de la conversación con la que el profesor Fernando Jiménez comenzó su exposición sobre “Corrupción, transparencia y democracia”, que nos introdujo riendo en un tema muy serio. Se trata de un diálogo real, que consta en un sumario, entre un promotor que trata de corromper a un político recién llegado al cargo para que entre por el aro, con una serie de argumentos aplastantes, aplastantes para quien no tiene claro para qué se le ha elegido. Dos de los argumentos eran: “si tú no lo haces, lo hará otro” y “además, no te va a pasar nada”. Se me ocurrió entonces que estos argumentos del mafiosillo para inducir a delinquir, se podrían transformar para inducir a actuar a favor del cambio y del interés general a los que quieren cambiar las cosas, para enriquecer la democracia participando.

"Si tú no lo haces, otro lo hará", pero hará lo que le interesa para que las cosas sigan como están y no tendrá oposición que lo disuada o tendrá una oposición más débil si tú no te unes. Mientras desistimos de mejorar las cosas, otros seguirán actuando para que continúen como están o empeoren. La realidad no va sola; evoluciona por la acción de las personas. La tuya no vale menos. ¿Por qué permitir, entonces, que la voluntad de los que quieren mantener el estado de cosas predomine sobre la de quienes quieren cambiarlo?

“Y, además, no te va a pasar nada”, esto es, no te va a pasar nada malo y sí algo bueno por intentarlo. Al menos la satisfacción de pensar que por ti no ha quedado.

domingo, 29 de agosto de 2010

EN CASA Y LEJOS


Es hora de dejar la vida muelle y volver a la actividad aunque los recuerdos de las vacaciones se empeñan en permanecer: Londres, Cascais, Lisboa, la bella Sintra, que me recuerda el Rivendel dibujado por Alan Lee, y, para terminar, la visita inevitable a un pueblo de Badajoz, el mío, Llera, que siempre marca el fin de las vacaciones. Allí acudo al encuentro con la familia, la que sigue en Extremadura y la que emigró en los años 60, a Barcelona principalmente.

Este año hemos recordado los primos cómo vivimos aquella experiencia, siendo niños, desde ambos lados: El de los que nos quedamos en un pueblo desierto sin la mayor parte de la familia, sin amigos; y el de los que se encontraron en un lugar desconocido, desarraigados e intentando integrarse y salir adelante. Ha pasado mucho tiempo y sigue aquella sensación de que me habían quitado algo que sentía cuando volvía del internado y cada vez veía más casas cerradas, menos amigos, menos parientes, un pueblo cada vez más silencioso. Fue terrible el momento. Para los mayores tal vez más. Es el mismo desgarro que vivió toda Extremadura en aquellos años, una infamia por la que nunca ha pasado factura ni utilizado pese al obsceno victimismo de muchos representantes políticos de regiones privilegiadas que ha habido que soportar. A mi pueblo, al igual que ocurre en los del resto de la Comunidad, los que emigraron y sus hijos nacidos allí siguen volviendo año tras año. Son pocos los que han retornado definitivamente, algunos no lo han hecho porque han rehecho su vida en otra parte y su sitio es ya Barcelona, Bilbao, Alcoy...aunque vuelven a sus raíces porque sienten que no han dejado de ser extremeños; otros porque, aunque quisieran, no podrían volver porque sigue sin haber condiciones en Extremadura para un retorno masivo. Inciso: Parece ser que seguirá sin haberlas. Como dato sintomático hay que reflejar una de las razones del ministro de Fomento, José Blanco, al justificar la elección de proyectos de obra pública indultados en el último viraje del Gobierno atenuando el recorte: Se indultan los que afectan a más gente. Extremadura es de las pocas comunidades que no se han visto beneficiadas con esta ampliación y eso debe de ser porque hay poca gente. Así razonaba el ministro Solchaga cuando decía que no se debía hacer autovía la N-5 porque por Extremadura no pasaban coches. Afortunadamente perdió la posición de Solchaga y se hizo la autovía, se llenó de coches, se mejoró la comunicación con Portugal y trajo beneficios. Es decir, que el razonamiento correcto para planificar las inversiones en infraestructuras es el inverso al de Solchaga. Fin del inciso.
Regreso a Madrid, a Getafe, que es ahora mi pueblo, y me despido hasta el año próximo de mi familia que vuelve a Cataluña. Aunque no nacieron con barretina, también forman parte de Cataluña ahora como forman parte otros emigrantes llegados de otras partes de España y de otros países. En el mundo cada vez más interrelacionado en que habitamos, las identidades se van diluyendo y lo mejor que podemos hacer es intentar conservar lo bueno de nuestras tradiciones y relacionarnos como ciudadanos. Pienso que el sentimiento nacionalista en la sociedad civil es un mecanismo de defensa al constatar que se diluyen las diferencias. En la política, suele ser otra cosa: La utilización de ese sentimiento por las élites políticas para sus intereses. Cimentar sobre la identidad étnica o cultural un proyecto político no es una conducta racional. Si, además, esa identidad homogénea no existe, porque esa sociedad es heterogénea, estamos ante una falsedad, un ardid ideológico sin sustento real y hay que desenmascarar a quien la utiliza y denunciar el atentado a los derechos individuales que supone el intentar ahormarla de acuerdo al modelo identitario.

Casi sin darme cuenta, sin solución de continuidad, he pasado de hablar de las vacaciones a la política. Y es que ya está bien de vacaciones.
Fotografía: Angel Manuel Acedo García. Llera.

lunes, 19 de julio de 2010

EL DEBATE NO LO GANARON NI ZAPATERO NI RAJOY

He regresado de la primera etapa de mis vacaciones en la que he comprobado una vez más lo acertado de la frase de Samuel Johnson: “Cuando un hombre está cansado de Londres, está cansado de la vida, pues Londres tiene todo lo que la vida puede brindar”.
Antes de reanudarlas, repaso las noticias apresuradamente y me encuentro, entre otras cosas, con los comentarios sobre el resultado del “Debate sobre el estado de la Nación” y las consabidas encuestas sobre si ha ganado Zapatero o Rajoy. Al cansancio por la insistencia de los medios en reforzar el bipartidismo ignorando al número creciente de ciudadanos hastiado del mismo, se une esta vez un punto más de indignación por el afán en ocultar el dato significativo de que la intervención que más acuerdo suscitó fue la de Rosa Díez, la diputada de UPyD. Así se desprende del análisis de la encuesta del CIS que, en su página 14, refleja las respuestas a la pregunta sobre el grado de acuerdo con las distintas intervenciones. Tomo el párrafo que sigue del documento que hoy encuentro en la página de UPyD ( www.upyd.es) , basado en esa encuesta.

“EL DEBATE LO GANA ROSA DÍEZ, SEGUIDA DE LLAMAZARES, Y LO PIERDEN ZAPATERO Y RAJOY.
La tabla de acuerdo con las intervenciones de los líderes del E2482 del CIS (página 14), indica que las intervenciones más acertadas correspondieron a Rosa Díez. El 34,4% de los que siguieron su intervención, expresaron su acuerdo con los argumentos que utilizó, lo que da 5 un total de 5 millones de electores, a los que ha llegado positivamente la propuesta de UPyD.
El índice de rechazo (IR = respuestas positivas menos negativas), sitúa a Rosa Díez como la líder mejor aceptada por aquellos que siguieron las intervenciones”.

No me sorprende. Es una constatación más de que en torno al discurso de Estado de UPyD se puede seguir aglutinando un número creciente de ciudadanos de diversas procedencias ideológicas, pero la ocultación del dato es la prueba de lo difícil que seguirá siendo que se abra camino esta opción hasta lograr una mayoría significativa. Aunque la dificultad será, en todo caso, menor que la que supuso obtener el primero escaño, ese escaño despreciado por el presidente Zapatero en una muestra del talante soberbio que ahora sabemos se esconde tras el afable de que hace gala. Será menor porque fue, en cierto modo, insólito que 306.000 votantes actuaran contracorriente apoyando una opción nueva, considerándola más útil que el supuesto voto útil.

Mirada desde otra óptica, tal vez la salida de tono invita al optimismo, superado el primer momento de malestar por la poca talla política del presidente, porque indica que se pone nervioso ante la verdadera oposición. Pese a la Ley Electoral injusta, que ni PSOE ni PP han querido cambiar en el sentido de que el sistema electoral resulte verdaderamente proporcional, dando igual validez al voto de todos los ciudadanos, para que no ocurran cosas como que, con menos votos que UPyD, el PNV tenga seis escaños; pese a la escasez de medios y pese a todas las trabas, hoy las expectativas electorales de UPyD son notablemente más altas y lo serán aún más en 2012.

viernes, 2 de julio de 2010

"ALGUNA INICIATIVA PARA REFORZAR LO QUE ES EL ESFUERZO DE DESARROLLO DEL ESTATUTO"

Con esa falta de fluidez, de destreza verbal, que lo caracteriza, consiguió al fin desatascarse y alumbrar la frase, tan discutible en la forma como en el contenido, que encabeza este escrito y que nos ha dejado perplejos e inquietos. Después de esperar durante cuatro años la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña, lo menos que podíamos esperar era que el presidente del Gobierno, principal artífice del desaguisado autonómico de estos años, hubiera dado muestras de una mínima lealtad institucional aceptando el fallo sin matices y sacando las conclusiones autocríticas pertinentes. Al menos, lo primero. Lejos de ello, su anuncio de que recibirá a Montilla “para analizar la sentencia y, en su caso, si hubiera que tomar alguna iniciativa para reforzar lo que es el esfuerzo de desarrollo del Estatuto que hemos hecho”, nos indica que vuelve por sus fueros en su tendencia a plantear las reformas constitucionales esquivando la legalidad, recurriendo a subterfugios. Es la misma tendencia que lo llevó a apoyar un Estatuto que contradecía la Constitución. Estaremos atentos para ver qué nos depara esa reunión con Montilla.

Tampoco es de recibo considerar el fallo del Tribunal Constitucional un triunfo de los partidarios del Estatuto cuando anula cuestiones tales como la bilateralidad en las relaciones financieras con el Estado, lo que cuestiona el sesgo confederal que lo inspiraba; el uso preferente del catalán en la Administración Pública o un poder judicial propio. Pese a ser una sentencia blanda, éstas no son cuestiones baladíes.

La primera y obvia conclusión que cabe sacar es que los intereses electorales ciegan de tal manera al presidente que desaprovecha una ocasión más, la que brinda la sentencia, para hacer política con mayúsculas y sacar a colación el problema del Estado autonómico y abordar una imprescindible reforma constitucional para cerrarlo. Otra conclusión más pesimista sería que eso es imposible dado que no se trata de que los intereses electorales cieguen su visión política a largo plazo sino que carece de ella y, por lo tanto, sólo puede conducirse por lo único que lo motiva. Quédense con la que quieran. La segunda conclusión, derivada de la anterior, es que hacen falta líderes políticos con visión de Estado para llevar a cabo esa reforma. Cuanto antes se rompa el bipartidismo imperfecto, en alianza con los nacionalistas, que tiene secuestradas las grandes decisiones en función de los cálculos a corto plazo de los partidos, más posibilidades de abordar la reforma constitucional y de dotarnos de un Estado eficiente garante de la igualdad. Es una de las razones principales, en mi opinión la fundamental, que dieron origen a la creación de UPyD y hoy sigue vigente porque el problema empeora por momentos. Como muestra de ello no hay más que ver la reacción de la Junta de Andalucía que, a través de su portavoz, la consejera de Presidencia, Mar Moreno, nos anuncia que “el Estatuto andaluz se seguirá desarrollando con toda normalidad”, pese a que coincide con el catalán en preceptos anulados. Aunque, formalmente, la declaración de inconstitucionalidad de una norma no afecta a otra similar si no es recurrida a su vez, lo deseable es que la Junta de Andalucía y otros gobiernos autonómicos afectados, como el de la Comunidad Valenciana, hubieran sacado conclusiones de contenido pues el fallo afecta a sus estatutos aprobados. Pero es que la epidemia centrifugadora se extiende y la sensatez se está haciendo esperar.

martes, 15 de junio de 2010

UN ACTO PROPIO

“No hay nada más raro en un hombre que un acto propio”, dijo Ralph W. Emerson. Hoy la frase puede aplicarse con justicia al matemático ruso Grigori Perelman. Tras resolver la Conjetura de Poincaré(ahora Teorema)sobre la geometría de espacios multidimensionales, uno de los siete problemas matemáticos fundamentales elegidos por el Instituto Clay de Matemáticas de Cambridge(Massachussets), no ha acudido a recoger el premio de un millón de dólares que dicho instituto le otorgó y estaba previsto se le entregara en París. Ya ocurrió anteriormente, en 2006, cuando rechazó recoger la medalla Fields en el curso del XXV Congreso Internacional de Matemáticos celebrado en Madrid.
Perelman no quiere exhibirse como un animal en un zoológico ni tiene aprecio por el millón de dólares- dice no necesitarlo- mientras trabaja dando clases particulares y vive junto con su madre en un modesto apartamento en San Petersburgo.
Lamentablemente, no puedo hablar sobre el problema matemático resuelto. Comento lo que hay de singular en su comportamiento. Dos cosas destacan en él: Por un lado, la ausencia de necesidades costosas. Es lógico que no las tenga porque es inteligente; si es autónomo para entretenerse, no tiene que buscar entretenimientos caros. Por otro lado, su concepto de la autoría. El hecho de que publicase sus investigaciones en Internet, para que fuesen accesibles a todo el mundo, y no en las revistas científicas especializadas, ya dice mucho sobre su actitud hacia la comunidad científica. Su gesto indica, además, que considera importante su hallazgo(a ello ha dedicado ocho años) y sin importancia su persona. Contrasta con la vanidad hueca (valga la redundancia) de la que tan difícil nos es desprendernos. No quiere exhibirse porque su interés está en las Matemáticas y entiende que eso es lo importante, no su persona. Su brillantez se refuerza con este gesto.
En cuanto a la autoría, tenemos la desviada costumbre de glorificarla aún cuando sabemos que los logros humanos han sido resultado de esfuerzos conjuntos, con figuras prominentes, eso sí, pero cuya glorificación excesiva obvia a otros que han tenido menos fortuna en la difusión o el reconocimiento pero que han contribuido en similar medida. Perelman no se considera único pese a su extraordinario talento. Por eso hoy le otorgo el premio Emerson al acto propio, que acabo de instituir.